N.º 2
MAIO 2005

ARTIGOS E COMUNICAÇÕES
TrADUção e localização
ÍNDICE
 
   


  La traducción especializada «bajo sospecha»: valoraciones negativas de un grupo de expertos
   
M.ª Manuela Fernández Sánchez
Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada, Granada, España

Resumen: Este trabajo pretende ser un primer acercamiento al concepto de traducción y a las expectativas sobre las traducciones que tienen un grupo de expertos en relación con un conjunto de traducciones especializadas. Nuestro punto de partida es un corpus de 19 textos que incluyen juicios de valor muy negativos referidos a una traducción concreta en cada caso. Nos proponemos identificar y sistematizar en categorías ya conocidas los parámetros de calidad de las traducciones mencionados por el grupo de expertos. El objetivo último es aportar datos, a partir de ahora y en próximos trabajos, sobre este punto de vista externo y plantear la posibilidad de que las expectativas sobre lo que es una buena traducción por parte de un grupo de usuarios se integren, o se reconviertan, como elementos útiles y realistas en un modelo interno orientado al ejercicio profesional de la traducción.

Palabras clave:

Criterios de calidad en traducción; Punto de vista externo; Concepto cotidiano de la traducción; Expectativas de los usuarios; Traducción especializada.

Resumo: Este artigo apresenta uma definição do conceito de tradução e descreve as expectativas de um grupo de especialistas acerca de um conjunto de traduções especializadas. A partir de um corpus de 19 textos contendo juízos de valor bastante negativos sobre algumas traduções, identificamos os parâmetros de qualidade referidos pelo grupo, sistematizando-os, de seguida, em categorias previamente determinadas. É nosso objectivo converter estes dados, que representam o ponto de vista externo de um grupo de especialistas sobre o que constitui uma boa tradução, em elementos úteis e realistas para a construção de um modelo interno da tradução profissional.

Palavras-Chave:

Critérios de qualidade em tradução; Ponto de vista externo; Conceito comum de tradução; Expectativas dos utilizadores; Tradução especializada.

Abstract: The present paper intends to offer an introduction to the concept of translation and to a group of experts’expectations in respect to a collection of specialised translations. We begin with a corpus of 19 texts that include very negative value judgements regarding a specific translation in each case. We propose to identify the parameters of translation quality mentioned by the group of experts and to systemise them into well-known categories. The data gathered from this external viewpoint will serve our ultimate purpose: to create useful and realistic tools for an internal model of professional translation based on one group of users’ expectations as to what constitutes a good translation.

Keywords: Translation quality parameters; External point of view; Common concept of translation; User expectations; Specialised translation.
 

Introducción

En opinión de Hönig (1998, 44), con lo que es necesario contar, a la hora de justificar determinadas soluciones traductoras ante el cliente de una traducción, es con usuarios instruidos. De esta manera: «If we had more informed laypeople, then I am sure we could negotiate better and we would get better results in assessing translation quality, on either side».

Ante esta opinión y a modo de introducción de este trabajo, cabe mantener una actitud de prudente distanciamiento. En primer lugar, porque nada garantiza que un cliente instruido tenga entre sus prioridades entablar una conversación con el traductor. Incluso llegado el momento, nada asegura su colaboración puesto que no suelen coincidir los respectivos puntos de vista sobre lo que se entiende por «traducción». El traductor es sólo un elemento más entre los que configuran una situación comunicativa mediada; además, muy frecuentemente, se identifica con el elemento «extraño», por lo que se espera que no se note mucho su presencia. En segundo lugar, si la confianza en los usuarios que parece tener Hönig se justifica por el hecho de que al ser más instruidos van a entender mejor las razones del traductor, habría que tener en cuenta una serie de consideraciones de distinto orden. Las primeras se relacionan con la familiaridad que los usuarios de las traducciones –es decir, todos nosotros– parecen tener para hablar de las mismas: normalmente, para descalificarlas o expresar su extrañeza. El segundo tipo de consideraciones es de orden cultural: puede haber usuarios instruidos en determinadas comunidades lingüísticas y culturales donde la traducción forme parte de su realidad de una manera importante y ocupe la atención de estos usuarios en una mayor diversidad de situaciones. En este sentido es interesante la observación de Waddington (2000, 86):

«Es posible que en un país bilingüe, como Canadá o Bélgica, la traducción ocupe un lugar tan importante en la vida diaria para que alguien pueda formular una descripción de esta opinión [la que se tenga sobre la traducción en esa cultura]… Pero, en un país como España, no es nada seguro que la gran mayoría de los lectores tengan un juicio formulado sobre cómo debe o no debe ser la traducción…»

Asimismo, sobre estas consideraciones de orden cultural, Rogers (1998, 47) dice lo siguiente:

«It is very hard to express in a tangible, concrete way, but I think the attitude in Britain, at least by the cultural elite, is that there is something a little bit suspicious about translations. This attitude, which is monolingually based, connects with the whole attitude that there is something suspicious about foreign languages anyway.»

A estas alturas de nuestra andadura como disciplina académica, no vamos a insistir en la complejidad del tema de la evaluación de la calidad de las traducciones, ya sea en el ámbito pedagógico o en el profesional; ni en la utilidad de seguir profundizando en el mismo como uno de los posibles vínculos entre la teoría y la practica de la traducción. Pero sí que creemos necesaria esta insistencia en lo que se refiere a la investigación acerca del concepto cotidiano, lego, o externo, de traducción en la cultura de llegada; sobre los métodos para llevarla a cabo y en el interés por reunir trabajos empíricos que aporten datos consistentes al respecto. Ésta es la opinión de Malmkjaer (1998, 36): ´«If we did more extensive research on reader receptions of translations I expect we would find more objections. This is a neglected area of translation studies».

El trabajo que ahora presentamos se sitúa en este contexto, y pretende ser un primer acercamiento al concepto de traducción y a las expectativas sobre las traducciones que tienen un grupo de expertos en relación con un conjunto de traducciones especializadas. Para ello, hemos seleccionado, de un corpus que reúne hasta ahora 75 textos, representativos del género de crítica de libros, y que se detienen en hacer una valoración sobre la traducción, 19 textos que incluyen juicios de valor muy negativos referidos a la traducción correspondiente. Antes de presentar el trabajo empírico que ha servido de base a este trabajo, intentaremos contextualizar el marco teórico en el que nos situamos, mediante la descripción de las nociones y conceptos que consideramos más relevantes. En cada caso, señalaremos la incidencia de estas nociones en el desarrollo de nuestro trabajo. A continuación, una vez presentado el corpus, y tras el análisis de los datos y la discusión de los resultados, contrastaremos las conclusiones a las que hemos llegado con algunas ideas que aparecen de manera reiterada en la literatura sobre traducción especializada, como las siguientes: quién debe de ocuparse de la traducción de textos especializados (Navarro 2002); cuál es el perfil del traductor especializado (Sevilla y Sevilla 2002); cuándo son importantes las «minucias» (Álvarez y Bonet 2002), etc. Nuestro objetivo final es aportar datos, a partir de ahora y en próximos trabajos, sobre este punto de vista externo representado por el grupo de expertos, y plantear la posibilidad de que las expectativas sobre lo que es una buena traducción por parte de un grupo de usuarios sean objeto de discusión, entre los profesionales y los investigadores, de manera que puedan integrarse, o reconvertirse llegado el caso, como elementos útiles y realistas en un modelo interno orientado al ejercicio profesional de la traducción.

1. Marco teórico

1.1. La investigación sobre criterios de calidad en traducción

El punto de partida es la conocida afirmación de House (1997, 1), según la cual toda evaluación sobre la calidad de una traducción presupone una teoría de la traducción. En el recorrido por las teorías de la traducción que hace Waddington (2000), es fácil identificar en aquellas con una orientación más lingüística, unos parámetros de evaluación bastante reductores del fenómeno traductor, orientados predominantemente hacia el producto. Las teorías funcionalistas y de orientación comunicativa consideran la evaluación de las traducciones desde una perspectiva más amplia y manejan parámetros de evaluación más flexibles. Así lo resume Waddington (2000, 86):

«Por su naturaleza relativa, la traducción necesita un baremo más flexible. Esto empieza a vislumbrarse en los intentos de medir la calidad con criterios que pertenezcan al contexto de la traducción.»

Del mismo modo, la naturaleza relativa del fenómeno traductor implica tener en cuenta un componente subjetivo en toda evaluación, así como la posibilidad de que existan objetivos distintos y posibilidades diferentes en cuanto a la manera de llevarla a cabo. En este trabajo, la valoración de la traducción por parte de los expertos se hace desde la perspectiva de usuarios de textos especializados; y precisamente por esto, porque notan deficiencias importantes en cuanto a la comprensibilidad del texto, se detienen en la traducción. Aplican lo que en la bibliografía sobre calidad de la traducción se conoce como «fresh look»(Brunette 2000). Se trata, por otra parte, de un tipo de revisión comúnmente admitida en la práctica profesional, al menos en una primera fase. En opinión de Bonet (2000), traductor y revisor de textos técnicos:

«Después de unos cuantos años revisando lo traducido por compañeros, estoy convencido de que se puede revisar prácticamente cualquier texto, sin miedo a equivocarse, en ausencia de original, si bien una elemental precaución nos impulsa a trabajar con red, es decir, cotejando el texto fuente. Por si acaso.»

Hay que añadir que, aparentemente, la valoración de la traducción que llevan a cabo nuestros expertos no les plantea ninguna dificultad: dan por hecho lo que entienden por traducción y adoptan un papel de «lector modelo» sobre el que también habremos de reflexionar.

Por otra parte, entre los parámetros más flexibles a los que hemos aludido anteriormente, y que en el ámbito de la traducción escrita están despertando un interés mayor estos últimos años, se encuentran aquellos centrados en la evaluación de traducciones que hacen los usuarios y en el concepto de traducción que se tiene en la cultura de llegada. Si mencionamos la traducción escrita, es para decir a continuación que la investigación pionera sobre expectativas de calidad por parte de los usuarios se inició en nuestro ámbito dentro del campo de la interpretación. Desde los primeros trabajos de Bühler (1986) y de Kurz (1989), hasta hoy en día (Gile 2003; Collados 2003), existe en esta área de conocimiento una importante tradición de trabajos empíricos que han ido perfilando métodos de trabajo, conceptos y parámetros en la evaluación de la calidad. Queremos decir con esto que la investigación sobre calidad en interpretación puede ser un referente para la investigación sobre calidad en traducción.


1.2. Punto de vista externo y punto de vista interno sobre la traducción

Entre las distinciones más relevantes que se han hecho sobre esta cuestión, se encuentra la propuesta por Pym (1993, 131 y 149-150), entre un «external knowledge», que equipara traducción y texto; y un «internal knowledge», que considera el traducir como una actividad, aunque eso sí, una actividad encaminada a la producción de un texto.

Una primera reflexión a propósito de esta distinción: si bien es cierto que desde un punto de vista interno, estamos hablando de un proceso cognitivo caracterizado por múltiples tareas y cuya complejidad sobrepasa la producción de un texto concreto, no parece nada aconsejable prescindir del punto de vista externo. Y esto no sólo por la necesaria información que aporta, para la realización de la actividad, el conocimiento de las expectativas del usuario de la traducción, sino por la posibilidad que ofrece –como apunta Robinson (1997, 26)– de cambiar, en la medida de lo posible, unas expectativas externas que no se corresponden con el ejercicio profesional de la actividad:

«While translators must meet the needs of translation users in order to make a living, it is also important for them to integrate those needs into a translator-oriented perspective on the work, seeing the reliability that users demand in the larger context of professional pride (including also involvement in the profession and ethics); seeing the timeliness users want in terms of enhanced income, requiring speed but also connected to project management and raising the status of the profession; and insisting on the importance of actually enjoying the work.»

Con la misma voluntad de superar las diferencias entre estos dos puntos de vista, y de equilibrar las relaciones de poder entre las partes implicadas se ha expresado Hönig en diferentes ocasiones (1995, 1998), sin dejar de alertar sobre las consecuencias de este estado de cosas en lo que respecta a la propia actividad traductora, y a la valoración social de la traducción. Dice así Hönig (1998, 22):

«As a result and as in most cases where power is so clearly assigned to one party only, the other party will become opportunist. Translators eventually learn not to act in their clients’ best interests, but in their own. They will develop new (perhaps cynical) criteria for the TQA  [Translation Qualiy Assessment] of their work, e.g., as long as everybody is happy (or as long as I get paid) it must be good. And they do not care any longer whether everybody is happy only because nobody can be bothered [...]. The function of translated texts, then, is not to provoke those who have the power to chastise.»

Se trata de una visión muy pesimista ante la que hay que reaccionar, empezando por la idea de profundizar en el conocimiento de este punto de vista externo, e incluirlo entre los objetivos de una teoría contemporánea de la traducción, orientada no sólo a describir los hechos de traducción, sino a proporcionar una base explicativa de los mismos (Chesterman 2000, 153).

Es interesante también la conclusión que saca Martín de León (2003, 240), a partir de la distinción que hace Risku (1988, 241 y ss.), entre un modelo lego de la traslación basado en la metáfora del TRASLADO («traducir es trasladar ideas de un texto a otro, o de una cultura a otra»), y un modelo profesional basado en la metáfora de la CONSTRUCCIÓN («el traductor participa activamente en la construcción de un nuevo texto»):

«No se trata, pues, de afirmar la validez absoluta de la metáfora de la CONSTRUCCIÓN aquí esbozada, sino de sugerir la posibilidad de utilizar esta y otras metáforas para mostrar aquellos aspectos de los procesos comunicativos y traslativos que quedaban ocultos al concebirlos en los términos de las metáforas del CONDUCTO y el TRASLADO.»

Vemos pues en todas las referencias consultadas un intento de contrarrestar la tendencia a concebir la traducción como siempre se ha hecho –un asunto de contenido que se reproduce o se traslada de manera más o menos automática–, completándola con otro modelo orientado a explicar una actividad creativa y, por lo tanto, de una mayor complejidad.

1.3. El concepto de «cultura de traducción».

Si traducir es sobre todo una actividad, como cualquier otra actividad cuenta con unos condicionamientos históricos y sociales que la determinan, y al mismo tiempo genera una serie de expectativas acerca de la actividad en sí, sobre el producto de la misma y sobre quienes la llevan a cabo. Algunos autores como Prunč (1997, apud Nobs 2003, 42), utilizan el término «cultura de traducción», para referirse al concepto general de traducción aceptado por una determinada comunidad lingüística y cultural, lo que supone también tener en cuenta unos parámetros de evaluación en estrecha relación con la cultura de traducción vigente.

Otros investigadores como Larose (1994) defienden un acercamiento realista y proponen como modelo una traducción «eficaz», frente a concepciones idealistas y no profesionales.

Otra propuesta que tiene en cuenta el concepto de traducción en la cultura de llegada es la de Mossop (1989), quien propone adoptar ese conocimiento intuitivo o «norma cultural», a modo de baremo externo en la evaluación de la calidad de una traducción, como modelo alternativo frente al elaborado por los profesionales. La dificultad del asunto no se le escapa a los investigadores que se han ocupado con mayor detenimiento del tema (Waddington 2000, 68).

En nuestro trabajo pretendemos indagar acerca del concepto de cultura de traducción a través de los indicios de calidad de la traducción formulados por los propios usuarios, lo que incluye también las expresiones metafóricas que aparecen en su discurso sobre la traducción.

1.4. Las expectativas de los usuarios, o «Expectancy norms».

Siguiendo a Chesterman (2000, 64 y ss.), nos referimos a un amplio conjunto de elementos, a todos aquellos que un usuario de traducciones, invitado a pensar sobre el tema, incluiría dentro de las características que debería de tener una traducción: expectativas acerca del tipo de texto, acerca del estilo, de la facilidad de lectura, etc.

Evidentemente, el punto de partida de estas normas es el concepto prototípico de traducción que se tiene en una cultura determinada. Habrá traducciones que se acerquen más a esa idea central, otras menos y algunas que resulten intolerables como traducciones, aunque los usuarios las sigan llamando así. Y es que resulta llamativo el hecho de que en ninguna circunstancia se ponga en cuestión la existencia de estas normas, llegando a veces a constituir la base de juicios de valor realizados por miembros representativos de determinadas profesiones a los que se les atribuye una cierta autoridad. Así lo expresa Chesterman (2000, 66):

«Within any society, there is usually a subset of members («experts») who are believed by the rest of the society to have the competence to validate such norms. This authority-validation may do no more than confirm a norm that is already acknowledged to exist in the society at large: in this sense, the norm-authorities genuinely «represent» the rest of the society and are presumably trusted by the other members to do so.»

Sin trabajos empíricos que validen ésta y otras hipótesis, nos estamos moviendo en el nivel de las suposiciones que razonablemente podemos extraer a partir de la  observación de nuestro entorno. En este mismo nivel, y en relación con las expectativas  de un grupo de expertos en una comunidad lingüística y cultural determinada, cabría esperar un mayor grado de exigencia con respecto a lo que se percibe como una buena traducción. De hecho, en las valoraciones realizadas por nuestro grupo de expertos, los indicios que presentan como característicos de una mala traducción son muy acertados, y llama la atención que sean capaces de distinguir entre diferentes tipos de errores apuntando a una clasificación intuitiva conforme a la gravedad o efecto del error. En este sentido, es por lo que creemos que esta información proporcionada por los expertos es muy aprovechable en términos de revalorización de la profesión.

1.5. Las metáforas en el discurso cotidiano sobre la traducción


Entre las perspectivas que se abren en la investigación sobre el concepto de traducción en la cultura de llegada, hay uno ineludible, a nuestro parecer, y que nos interesa muy especialmente, como es el estudio de las metáforas que forman parte del discurso cotidiano sobre la traducción. A partir de la obra conjunta de Lakoff y Johnson (1980), donde estudiaron centenares de ejemplos del discurso cotidiano, hoy conocemos el alcance de la base metafórica de nuestro sistema conceptual, y la existencia de esquemas perfectamente integrados en este sistema conceptual, en los que no reparamos por su convencionalidad, pero que dan lugar a una extensa variedad de proyecciones o expresiones metafóricas que articulan nuestra experiencia cotidiana. Son las llamadas metáforas conceptuales.

Otros investigadores como Reddy (1979), y en trabajos posteriores Johnson (1987), Lakoff (1987), Brünner (1987) y algunos más han identificado las metáforas conceptuales que en nuestra cultura occidental estructuran conceptos tan importantes como el de «lenguaje» y «comunicación». Las conclusiones no pueden ser más interesantes. En palabras de Martín de León (2003, 105):

«Podemos encontrar indicios de esta proyección metafórica [traducir es trasladar] en la etimología de los verbos utilizados en algunas lenguas europeas para nombrar la acción de traducir y también en el habla cotidiana sobre traducción en español, alemán e inglés. Pero la metáfora del TRASLADO, como la del CONDUCTO (Brünner 1987), no sólo forma parte de nuestro concepto cotidiano de «traducción«, sino que parece dejar también su huella en los discursos traductológicos de las últimas décadas.»

En cuanto a nuestro trabajo, prestaremos atención a las metáforas que aparecen en las valoraciones de los expertos. Nos proponemos tener en cuenta los indicios o parámetros  de evaluación de las traducciones tal como los nombran, o los formulan, los mismos expertos. Consideramos esta información muy relevante para los fines de la investigación a largo plazo que nos planteamos, puesto que nos permitirá documentar las proyecciones metafóricas que corresponden al uso cotidiano de las metáforas conceptuales del CONDUCTO o del TRASLADO, que ya se han identificado en otras lenguas, así como el uso que se hace de ellas en relación con la traducción especializada.

2. Trabajo empírico
 
2.1. Presentación del corpus

Las valoraciones sobre libros científicos traducidos que constituyen el corpus de este trabajo forman parte de otro más amplio compuesto por un total de 75, procedentes de los 87 números que conforman hasta hoy la andadura de la publicación especializada en crítica de libros, llamada REVISTA DE libros. Nos apresuramos a decir que no todos los libros traducidos que son objeto de crítica o reseña en REVISTA DE libros cuentan con un espacio dedicado a la crítica de la traducción. No parece ser una norma impuesta por la mencionada publicación sino que depende más bien de los autores. Nosotros hemos seleccionado únicamente aquellas reseñas donde había un juicio de valor, más o menos elaborado, acerca de la traducción. Estas 75 valoraciones de traducciones especializadas –hemos descartado por ahora las críticas de libros de literatura traducidos– que forman parte de la crítica completa del libro que es objeto de análisis son muy diferentes en cuanto al juicio que les merece la traducción; en cuanto al grado de elaboración de la argumentación que justifica el mismo y sobre la manera de llevar a cabo la evaluación: mediante la comparación con el original, o sin ella.

Los autores de las críticas, o críticos, son especialistas en sus materias: físicos, matemáticos, investigadores, historiadores, etc., y profesores universitarios de manera general. Los libros que reseñan aparecen en las siguientes secciones de la revista: Física, Matemáticas, Biología, Teoría de la Evolución o Darwinismo, Historia, Historia de las Ideas, Historia de la Ciencia, Historia del Derecho, Temas árabes, Música, Arte, Filosofía, y algunos más. Son, por lo tanto, libros especializados en un ámbito de conocimiento, y también libros de divulgación científica, que se dirigen a un público muy instruido y, en la mayoría de los casos, familiarizado con los temas que en ellos se tratan.

Pensamos que el corpus del que partimos es bastante singular por distintas razones: no suele ser muy frecuente en nuestro país encontrar de manera sistemática juicios de valor sobre traducciones en las publicaciones que se dedican por entero o parcialmente a la crítica de libros. En este sentido, conviene decir que muchos de los críticos son ocasionalmente traductores de literatura especializada, por lo que resulta inevitable que se fijen en las traducciones. Por otra parte, la crítica de traducciones que se hace en este corpus recoge no sólo valoraciones negativas, sino también otras que califican a la traducción de «pasable», o de «correcta sin más», e incluso hay un conjunto importante de valoraciones muy positivas. Esperamos dar cuenta de ellas en futuros trabajos.

2.2. Selección del material

En cuanto a la selección del material para este trabajo –19 valoraciones sobre las traducciones en cuestión, que aparecían al final de la crítica que se hacía del libro, a modo de conclusión de la misma– nos decidimos a empezar por aquellas negativas o muy negativas porque representaban un conjunto de opiniones sobre las que no había ninguna duda en cuanto a su evaluación. Además, quizá por esto mismo, los autores de las críticas no se detenían en otros aspectos que hemos visto en el conjunto global de reseñas donde se señalan otras funciones de las traducciones como: «se cubre una laguna», o incluso se hace un recorrido por las traducciones al español de un autor.

Los críticos a los que nos referimos son personas con prestigio dentro de sus respectivos campos de especialidad. En la mayoría de los casos son investigadores y profesores. Tres de ellos repiten como autores de dos críticas cada uno: un antropólogo, un catedrático de Genética y un catedrático de Historia Moderna. El número total de críticos es por lo tanto 16. Los libros reseñados aparecen en las secciones siguientes: Antropología (Antrop.); Historia del Derecho (H.ª Dcho.); Teoría Política (T.ª Pol.); Temas árabes (Temas Árab.); Historia de la Ciencia (H.ª C.ª); Historia de las Ideas (H.ª Ideas); Física (Fís.); Teoría de la Evolución (T.ª Ev.); Darwinismo (Darwin.); Historia (H.ª); Biología (Bio.); Ciencia (C.ª); Matemáticas (Mate.); Arte (Arte).

2.3. Metodología

El punto de partida consistió en señalar y recoger los indicios negativos identificados por los críticos, y que les permitían justificar la valoración negativa de las traducciones. La identificación de estos indicios fue tarea sencilla puesto que eran claramente negativos. No sucedió lo mismo con la clasificación de estos indicios dentro de las categorías generales de evaluación comúnmente admitidas en la literatura sobre el tema. Y esto, porque a veces sucedía que algún parámetro podría tener cabida en más de una categoría. En ese caso, lo que hicimos fue asignar el parámetro cuya formulación era más general («traducción desastrosa e impresentable»; «traducción rutinaria y hecha a toda prisa») a la categoría más amplia (la referida a la de «Adecuación Pragmática»). Asimismo, tuvimos cuidado en no asignar el mismo parámetro a más de una categoría.

Por lo que respecta al modelo de evaluación, tomamos como referencia el propuesto por Nobs (2003, 79 y ss.), pensado para la evaluación de textos turísticos. Este modelo presentaba la ventaja de ser un instrumento muy elaborado –resultado de un proceso de refinamiento de datos por parte de esta investigadora– y lo suficientemente completo como para dar cabida a un número importante de parámetros o de indicios diferenciados en relación con la calidad de una traducción.

Las modificaciones que efectuamos para adaptar el modelo a las necesidades de nuestro trabajo corresponden, por un lado, al orden de prioridades de las categorías según el número de parámetros que recogen cada una de ellas. En el modelo de Nobs, el orden era el siguiente: «Adecuación pragmática», «Claridad en la exposición del contenido», «Adecuación estilística», «Transferencia exacta del contenido del TO», «Corrección gramatical», «Tratamiento adecuado del material no verbal» y «Comportamiento profesional». En nuestro modelo, la categoría más importante sigue siendo la de «Adecuación pragmática», pero el orden de prioridades cambia tal como puede verse en la «Tabla» de categorías y parámetros que presentamos a continuación. Por otro lado, señalamos la modificación en el parámetro referido por Nobs como «Tratamiento adecuado del material no verbal» (no olvidemos que su investigación se centra en textos turísticos). Este parámetro lo hemos sustituido por «Tratamiento adecuado del material de apoyo», puesto que entendemos que en este tipo de publicaciones la presencia de índices, tablas, etc., constituyen elementos importantes.

3. Análisis de los datos

Conforme a lo que se ha dicho hasta ahora, presentamos el modelo que nos ha permitido sistematizar los parámetros de evaluación tal como han sido nombrados por los expertos, y la clasificación de los mismos en categorías de evaluación bien conocidas por los investigadores en el ámbito de la calidad.

CATEGORÍAS DE EVALUACIÓN

Parámetros nombrados por los usuarios

1.Adecuación pragmática:
. Errores en la transcripción de topónimos, elementos léxicos y nombres de persona (Antrop. 1)

. Transcripción de términos árabes arbitraria y deformante de la fonética del original (Temas Árab.)

. Nombres clásicos conservados en francés (H.ª Dcho.)

. Erratas elementales que demuestran el poco aprecio en que tienen a las matemáticas los que trabajan en la industria del libro (Fís.)

. Efectos no deseados (H.ª C.ª), (Mate.)

. Traducción descuidada (H.ª 1)

. Mala traducción (Darwin.), (H.ª 4)

. Traducción rutinaria y hecha a toda prisa (C.ª 1)

. Traducción desastrosa e impresentable (Mate.)

. Los historiadores manejamos convenciones (H.ª 2)

. Ningún paleontólogo español dice…(C.ª 2)

. Los historiadores solemos referirnos…(H.ª 3)

. Se echa en falta un traductor que no sólo controle la lengua foránea sino que cuente con una cierta sensibilidad literaria (T.ª Pol.)

. Todo vale y cualquiera vale en la traducción de libros de historia (H.ª 2)

. Para traducir libros de historia son necesarias credenciales. No se puede encargar la traducción al primero que pase por la puerta (H.ª 3)

. La literatura científica no suele disfrutar de buenos traductores en nuestro país (T.ª Ev.)

. Aunque las traducciones al castellano de obras científicas dejan mucho que desear, ésta excede lo previsible (Bio.)

. Los editores tienen que contratar a traductores expertos en el tema (Mate.)

. Ya sabe por qué recibe ofertas para traducir libros científicos (T.ª Ev.)


2.Transferencia exacta del contenido del TO:
. Errores de contenido (H.ª C.ª)

. Formula mal la segunda ley de Kepler (H.ª C.ª)

. Menos discutibles y más graves son los errores que tienen que ver con el contenido (H.ª Ideas)

. Errores de bulto (H.ª 4)

. Errores de traducción (H.ª 3)

. Inexactitudes y dislates (C.ª 2), (H.ª 3), (Mate.), (H.ª 4)

. La traducción está llena de perlas (T.ª Ev.), (Mate.)

. Falta de seriedad (H.ª 1)

. Improvisaciones (C.ª 1)

. Absurda traducción española (Arte)

. Topónimos mal traducidos (H.ª 2)

. Errores cronológicos (H.ª 2)

. Lo que verdaderamente irrita es la pérdida del sentido de las frases (Bio.)

. Falsa erudición por aplicación rutinaria del diccionario (Bio.)

. Rogar encarecidamente a la editorial una supervisión de las traducciones de libros de esta corriente (Antrop. 2)

. Se echa en falta una revisión técnica (Darwin.)

. Una revisión por parte de una persona con información paleontológica básica habría eliminado estas calamidades (C.ª 2)


3. Claridad en la exposición del contenido:
. Frases absolutamente incomprensibles (Antrop.1)

. Pasajes incomprensibles motivados por un admirable desconocimiento de la materia (H.ª Dcho.)

. Expresiones incomprensibles (H.ª 3)

. Imperdonables errores de comprensibilidad (Bio.)

. Traducción ininteligible, fruto tal vez del desconocimiento del tema (Temas Árab.)

. Párrafos ininteligibles la mayoría de las veces (Mate.)

. Estilo rígido y a veces incomprensible (T.ª Pol.)

. Frases incompletas (H.ª 3)

. Tras hacerse un lío con las matemáticas… zanja el párrafo con esta bonita declaración…(H.ª C.ª)

. Elementos léxicos sin traducir (H.ª C.ª)

. Cita en inglés antiguo sin traducir (H.ª C.ª)

. No hay tema que toque en el que no meta la pata (H.ª C.ª)


4. Comportamiento profesional:
Notas superfluas (Antrop.1)

. Errores mecanográficos (H.ª Ideas)

. Simples erratas (H.ª 3)

. La traducción le ha hecho un daño irreparable a la obra (H.ª 4)

. Desgana del traductor (H.ª C.ª)

. Cuatro traductores y un revisor técnico para 190 págs… (Mate.)

. Los traductores deberían de negarse a traducir libros de temas de los que no tienen ni remota idea (Mate.)


5. Adecuación estilística:
. La traducción se pega en exceso al original (T.ª Pol.)

. Estilo poco habitual en este tipo de literatura (T.ª Pol.)

. Maestría del autor ennegrecida (H.ª 3)

. Inglés elegante destrozado (Arte)


6. Tratamiento adecuado del material de apoyo:
. En medio de una jungla de obras y de autores hay absoluta carencia de índices (H.ª Dcho.)

. Se incluye una tabla con la equivalencia actual de antiguas monedas (H.ª 2)


7. Corrección gramatical:
. Desconocimiento de la propia lengua inglesa (Temas Árab.)

. Errores ortográficos (H.ª Ideas)

TABLA 1. Categorías y parámetros para evaluar la calidad concreta de una traducción especializada. Adaptación del modelo de Nobs (2003)

4. Discusión general de los resultados

Siguiendo el orden de las categorías de evaluación a las que nos hemos atenido, observamos que la categoría con más parámetros atribuidos es la de «Adecuación pragmática»: en 16 textos hay una mención como mínimo a algún parámetro susceptible de ser clasificado dentro de esta categoría. La segunda categoría, por orden de importancia reconocida por nuestro grupo de expertos, es la de «Transferencia exacta del contenido del texto»: aparece una mención como mínimo en 14 textos. La tercera, «Claridad en la exposición del contenido» cuenta con una mención como mínimo en 8 textos. En la cuarta, «Comportamiento profesional», se menciona un indicio de calidad como mínimo en 6 textos. La quinta, «Adecuación estilística», en 4 textos. Las dos últimas, «Tratamiento adecuado del material de apoyo», y «Corrección gramatical» cuentan con dos menciones en 2 textos cada una.

A primera vista, parece pues que las expectativas de los expertos como usuarios de literatura especializada, y por lo tanto de textos especializados traducidos, se han visto defraudadas. De ahí, centrándonos en la primera categoría, la mención en casi todos los textos a algún tipo de inadecuación funcional: a las convenciones de corrección formal, a las convenciones de contenido y a las usadas por los miembros de una profesión. Llama la atención que el grupo de expertos sea tan sensible a la cuestión de quién debe traducir textos especializados: hay 7 menciones, algunas explícitas y otras implícitas, al tema. No hay que olvidar que el diagnóstico que los expertos hacen del estado de la traducción especializada en nuestro país es verdaderamente catastrófico.

En cuanto a la «Transferencia exacta del contenido del TO», los expertos parecen identificar errores graves con errores de contenido. Esto no significa que toleren sin más los errores de otro tipo: hay menciones a parámetros relacionados con la falta de revisión de cifras e improvisaciones en esta misma categoría. Lo que sí es cierto es que como lectores de literatura especializada se han concentrado más en la comprensibilidad del texto para los lectores, tal como se ve en los resultados de ésta y de la siguiente categoría. Asimismo, consideran muy reprobable la inadecuación terminológica debido al desconocimiento de la materia: hay 3 menciones explícitas, además de otras más generales: «perlas», «inexactitudes y dislates», que se pueden clasificar como deficiencias en el rigor en la transmisión del contenido requerido en este tipo de textos. 

La tercera categoría por orden de importancia es la que recoge información sobre la «Claridad en la exposición del contenido»: los expertos identifican distintos indicios relacionados con un mayor o menor grado de comprensibilidad, desde la traducción ininteligible a elementos que la dificultan. En cualquier caso, identifican la falta de comprensibilidad con falta de calidad.

En la categoría destinada a recoger información sobre el comportamiento profesional, «Comportamiento profesional», nos llama la atención que los expertos señalen una serie de indicios concretos, a modo de ejemplos de una práctica no profesional de la traducción. Conforme a lo que ellos mismos dicen, nuestros expertos, como usuarios de traducciones especializadas, esperan que la traducción esté a la altura del original, y que el traductor sea un profesional que garantice el cumplimiento del encargo de traducción.

La quinta categoría es la «Adecuación estilística»: otra categoría importante para nuestros expertos, y que hay que valorar en el sentido de que la inadecuación estilística va en detrimento de una traducción comprensible y eficaz, puesto que desvía la atención del lector hacia aspectos que están fuera de lugar. Llama la atención la sagacidad de alguno de los expertos cuando identifica al «traductor malo con recursos» (Bonet 2002), dispuesto a camuflar su ignorancia con el recurso a una «jerigonza personal». También aparece recogido en esta categoría un indicio de mala calidad de la traducción, formulado en términos metafóricos: «la traducción se pega en exceso al original». Se trata de un ejemplo del uso cotidiano de una metáfora conceptual, la metáfora del TRASLADO («traducir es trasladar un texto de un lugar a otro»), que desempeña un papel importante en la estructuración del discurso cotidiano sobre la traducción. El esquema básico es que hay dos espacios y un elemento que se traslada entre ellos: «las traducciones se alejan o se pegan al espacio del texto origen o del texto meta». Si este indicio es valorado negativamente, hay que interpretarlo conforme a lo que hemos dicho sobre el modelo de traducción como texto comprensible y funcional que parece ser el de nuestros expertos.

La penúltima categoría, «Tratamiento adecuado del material de apoyo», la consideramos importante porque recoge información sobre elementos útiles en este tipo de textos: cuadros, esquemas, tablas, índices, glosarios. Los indicios que proporcionan nuestros expertos en este sentido no son muy numerosos. Pensamos que debe de haber alguna relación con el hecho de que la valoración de la traducción que hacen se ha efectuado en ausencia del original.

La categoría de la «Corrección gramatical» parece ser la menos importante en opinión de los expertos: sólo 2 menciones que hacen referencia al desconocimiento de la lengua y a errores ortográficos. La interpretación que hacemos de esta ausencia de indicios es que en la traducción especializada los problemas de mayor calado se encuentran en las otras categorías.

5. Conclusiones


En este trabajo hemos iniciado una investigación acerca del concepto de traducción y de las expectativas que sobre las traducciones especializadas tienen un grupo de expertos, usuarios de traducciones especializadas. Nos hemos situado en un marco teórico amplio, orientado hacia el contexto de traducción en la cultura de llegada, dentro de la investigación sobre la calidad en traducción. Hemos partido de un corpus de valoraciones negativas realizadas por un grupo de expertos. Obviamente, al tratarse de un primer acercamiento al tema, los datos obtenidos son muy generales y necesitan ser completados y contrastados con las valoraciones positivas que hacen estos mismos expertos, y con las referidas a traducciones «pasables». Asimismo, es necesario documentar con un número mayor de ejemplos el uso cotidiano de la metáfora del TRASLADO, y su incidencia en la descripción de textos especializados traducidos.

En relación con las ideas más controvertidas en la bibliografía sobre traducción especializada, nuestros datos apuntan a que la cuestión del especialista traductor, en vez del traductor especializado, no les resulta ajena a nuestros expertos. Las referencias a los editores para que contraten a traductores expertos en el tema, o a revisores para la revisión técnica también es llamativa y apuntan a una diferenciación entre las tareas de traducción y revisión técnica para este tipo de textos. Del mismo modo son interesantes los frecuentes indicios relacionados con los «errores de bulto» o de contenido, que junto a los «imperdonables errores de comprensibilidad» ponen en evidencia una jerarquía de errores en los textos especializados. Siendo esto así «las minucias» también cuentan (Álvarez y Bonet 2002), en la medida en que están estrechamente relacionadas con la correcta transmisión del contenido.

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